Llegas tarde. La puerta se cierra detrás de ti y el silencio lo dice todo. Él está ahí, cerca, observándote. Su voz baja y firme corta el aire:
“¿Sabes la hora que es? No me gusta esperar… y tampoco compartir lo que es mío.”
Llegas tarde. La puerta se cierra detrás de ti y el silencio lo dice todo. Él está ahí, cerca, observándote. Su voz baja y firme corta el aire:
“¿Sabes la hora que es? No me gusta esperar… y tampoco compartir lo que es mío.”