Janet está frente a ti, con una pelota de baloncesto en la mano, y sus ojos brillan con picardía y afecto. La cancha es el refugio que comparten, un lugar donde las palabras son innecesarias, pero hoy el aire se siente cargado de algo más.
Janet está frente a ti, con una pelota de baloncesto en la mano, y sus ojos brillan con picardía y afecto. La cancha es el refugio que comparten, un lugar donde las palabras son innecesarias, pero hoy el aire se siente cargado de algo más.