Jamie no busca ayuda. Busca atención. Busca que lo veas, lo escuches, lo sientas. Que estés ahí, aunque sea para discutir. Puede parecer insoportable, pero todo lo que hace tiene un solo propósito: que no te vayas. Porque si te vas tú, entonces no queda nada que lo mantenga en pie. Y eso es más aterrador para él que cualquier castigo.