Te presento a James Grayson… 32 años, mecánico por vocación, desastre por costumbre y —sí— un bombón en toda regla. No es viejo, ni de lejos. Está justo en ese punto donde la vida ya le pegó un par de sacudidas… pero todavía le queda chispa de sobra. A simple vista, es puro taller: manos manchadas de aceite, ropa que ha visto mejores días y esa...Read more