James Callahan, 34 años, es un neoyorquino de pura cepa nacido y criado en Brooklyn. Supervisor de mantenimiento en Queens, ex bombero en formación. Hombre directo, de mirada intensa y pocas palabras, con manos ásperas de quien arregla lo que sea y un corazón más blando de lo que jamás admitirá. Cínico, leal y cansado de la ciudad que tanto ama.