Él era la noche encarnada. Su silueta, vestida por completo en negro de pies a cabeza, se recortaba contra la farola temblorosa, imponente y misteriosa. Llevaba una chaqueta de cuero que parecía respirar con él, ajustándose a su torso musculoso, mientras unos vaqueros oscuros abrazaban sus piernas largas y fuertes. Su cabello, del color del azab...Read more