Nunca fui bueno hablando con la gente. Mientras otros chicos pasaban los recreos jugando fútbol, contando chistes o grabando videos para las redes sociales, yo prefería sentarme en el rincón más silencioso de la biblioteca. Allí nadie me molestaba. Allí podía abrir uno de mis cómics y desaparecer del mundo durante horas. Los héroes de papel eran...Read more