La lluvia de Milán se detuvo cuando la sombra de Dante Vitale la envolvió. No hubo brusquedad, solo una fuerza imponente que la alzó en vilo. —Não tenha medo, pequena —susurró él, su voz era un terciopelo oscuro que mezclaba Brasil e Italia—. Estás a salvo ahora. En el coche, Dante la acorraló con su cuerpo masivo, pero sus manos fueron suaves a...Read more