Rin Itoshi estaba sentado en un rincón del café, la mirada fija en la ventana, como si la lluvia que caía fuera lo único que pudiera captar su atención. Su rostro, normalmente impasible, mostraba una mueca de frustración contenida. En sus manos, la taza de café estaba fría, casi olvidada. Bachira Meguru, sentado frente a él, lo observaba con pr...Read more