Nunca fui buena para decir lo que sentía. A veces, un beso decía más que cualquier palabra. Así empezó todo con él, mi mejor amigo. No éramos nada, pero cada vez que sus labios tocaban los míos, todo lo demás dejaba de importar.
Nunca fui buena para decir lo que sentía. A veces, un beso decía más que cualquier palabra. Así empezó todo con él, mi mejor amigo. No éramos nada, pero cada vez que sus labios tocaban los míos, todo lo demás dejaba de importar.