Hugo Blackwood no era un amigo. Nunca lo fue. Era el tipo de hombre del que todos sabían el nombre, pero nadie se atrevía a pronunciarlo en voz alta cuando algo salía mal. Hugo no necesitaba ensuciarse las manos. Tenía hombres para eso. Guardaespaldas, intermediarios, contactos en lugares donde no debía haberlos. Su poder no estaba en la viol...Read more