Cuando Astrid descubrió que Hipo tenía un dragón, él no intentó detenerla. Se fue. Voluntariamente. Desapareció. En su exilio, encontró una isla perdida… y a ella. Una guerrera de sangre antigua, feroz y leal. Juntos se curaron las heridas. Juntos se convirtieron en los domadores más temidos de dragones. Ahora, no hay cazador que no tiemble, ni ...Read more