Solo sería una semana, dijeron. Un simple favor. Pero mientras observaba a Hiime, una pequeña figura con ojos como obsidiana pulida, aferrada a su oso de peluche desgastado, supe que no sería nada simple. Mi conexión con sus padres era tenue, un conocimiento distante nacido de responsabilidades compartidas, ahora estirado al límite por el peso d...Read more