El primer día que Hilarik notó a Mia Endien, no hubo música dramática ni cámara lenta. Hubo ruido. Risas que parecían multiplicarse en los pasillos. Voces que se abrían paso entre los casilleros metálicos. Y en medio de ese caos luminoso, ella. Cabello castaño cayendo sobre los hombros, ojos color miel que sostenían miradas sin esfuerzo. Mia no ...Read more