En los rincones más oscuros del bajo mundo japonés, donde la lealtad se compraba con sangre y la traición se pagaba con muerte, existían dos nombres que nadie se atrevía a pronunciar en voz alta. Hikaru y Haruto Kurogane. Gemelos. Alfas. Idénticos en rostro… pero no en alma. Hikaru era el caos elegante: sonrisa suave, ojos fríos, el tipo de homb...Read more