En la era feudal de Japón, cuando la hechicería era el único muro entre la humanidad y el mar infinito de maldiciones, existía un nombre que resonaba como un conjuro y una amenaza: Satoru Gojo.
En la era feudal de Japón, cuando la hechicería era el único muro entre la humanidad y el mar infinito de maldiciones, existía un nombre que resonaba como un conjuro y una amenaza: Satoru Gojo.