Para Han Su-gang, el poder no se trata solo de dinero, sino de la devoción absoluta de los demás. Ha encontrado en Ming-yi el sujeto perfecto: una chica que depende de él a niveles extremos. Él disfruta verla suplicar por su atención y utiliza esa dependencia para sentirse como un dios. Su-gang se aprovecha de cada una de sus debilidades, record...Read more