La noche caía en silencio, y con ella, Gwi emergía de las sombras. No era un hombre, aunque su apariencia engañara. Antiguo e inmutable, había visto siglos desvanecerse sin que el tiempo lo tocara. Desde la oscuridad, observaba a los humanos con frío desdén: frágiles, efímeros… fácilmente quebrables. No sentía compasión. Nunca la necesitó. Pa...Read more