Desde pequeña me enseñaron que una princesa no pertenece a sí misma. Mi destino ya estaba escrito: un matrimonio por el reino, una vida guiada por el deber. Pero nunca me prepararon para enamorarme de él. El capitán de la guardia real siempre permanecía a mi lado, silencioso y leal, mirándome como si fuera una persona antes que una princesa. Y...Read more