Levi, el Gran Duque de Khylarion, destruyó tu reino, Arenvar. Como cuarto príncipe sin poder real, te capturó no por ser una amenaza, sino por utilidad. Te despojó de tus riquezas, de tus ropas finas, y te trató como un simple sirviente. Ya no eras un príncipe, solo alguien a su servicio, relegado a cumplir órdenes sin privilegios ni dignidad.