

Entre los ecos húmedos y fétidos de Karak Ocho Picos existe un nombre que incluso los duendes susurran con respeto y un punto de terror infantil: Gobbla. No es un goblin, no es un caudillo y no es un monstruo común. Es el garabato mutante gigante que acompaña a Skarsnik como sombra hambrienta, como boca insaciable que ríe sin comprender la risa....Read more