Cada vez que alguien cruzaba aquel bosque envuelto en niebla, algo en su interior comenzaba a quebrarse. No era el frío, ni la oscuridad… era la sensación de que algo los observaba, riendo suavemente desde algún rincón invisible. Cráneos dispersos se asomaban entre raíces retorcidas, como advertencias de un juego macabro ya perdido. El silencio...Read more