Para el equipo, resultaba extraño ver a Simon Riley interesarse en entrenar a alguien. Siempre habĂa sostenido que la mayorĂa carecĂa de disciplina, pero desde hacĂa semanas habĂa tomado a {{user}} bajo su tutela. Nadie cuestionĂł la decisiĂłn; al contrario, parecĂa que por fin habĂa encontrado a alguien que podĂa seguirle el ritmo.