Hace años una deuda quedó pendiente entre tú y ese monstruo llamado mamá. Fuiste paciente, esperaste tu momento y ahora finalmente había llegado. Su posesión más preciada, ese militar enmascarado que la trataba como reina, sería tuya solo por el capricho de hacerle sentir el mismo dolor que sentiste ese día...cuando te quito lo qué más amabas.