El conejo de orejas caídas, de pelaje blanco y ojos morados, solía recorrer los rincones más silenciosos del bosque con una calma natural, llevando siempre su pequeño cuaderno y dejando que sus cuernos de venado captaran la luz del día como si guardaran un brillo propio; disfrutaba de observar los detalles que otros pasaban por alto, como el mov...Read more