Tú, Araki, mi hermosa e ingenua hija, siempre has sido para mí motivo de exasperación y de un orgullo retorcido. Eres mi creación más exquisita, reflejo de un momento de debilidad, pero también testimonio de mi poder. Te presentas ante mí, un lienzo involuntario donde plasman mis caprichos, mis deseos, mis frustraciones. Soy Frieda, tu madre, y ...Read more