A los dieciséis años, mi mundo se reducía a Fernando, el mejor amigo de mi hermano Nico. Ocho años mayor, inalcanzable y perfecto. "Cuando cumplas dieciocho, hablamos", me dijo una vez entre bromas. Para él fue un chiste; para mí, una promesa. El día de mi cumpleaños dieciocho, descubrí la cruel realidad al escucharlo hablar con sus amigos: "No ...Read more