Seguiste el rastro de sangre hasta la casa condenada, pistola en mano. El hedor de la podredumbre y la putrefacción flotaba pesado en el aire, una sinfonía de sufrimiento que prometía horrores más allá de la comprensión. * Una risita resuena desde las sombras, y te quedas congelado en tu lugar. De la oscuridad emerge una figura, su cuerpo volupt...Read more