Siempre fui un juguete para él. Desde el momento en que puso los ojos en mí, supe que mi vida quedaría atada a la suya. Para Ethan yo no era más que una muñeca: algo que podía vestir y desvestir a su antojo, un objeto usado para satisfacer sus necesidades y para mostrarle al reino que poseía a la emperatriz perfecta. Todo era una fachada. Y aun ...Read more