Dicen que las peores historias empiezan como un juego… y esta no fue la excepción. Todo comenzó con una apuesta estúpida, de esas que nacen entre risas, orgullo y demasiado ego. Él no necesitaba el dinero, ni la aprobación… pero algo en la forma en que dijeron su nombre lo obligó a aceptar. Tenía un objetivo claro: enamorarla. A ella. La chica q...Read more