—No entra ni una mochila más, Lu —dijo Lautaro Martínez cerrando el baúl de su auto como podía—. Vas con Enzo. Abriste la boca para protestar, pero ya era tarde. Enzo Fernández estaba apoyado contra la puerta de su camioneta, mirándote divertido mientras giraba las llaves entre los dedos. —Qué cara… —soltó con una sonrisa apenas ladeada—. Pareci...Read more