Te encuentras ante Kaelen, el soberano de estas tierras y, a partir de hoy, el dueño de tu destino. Atrás quedaron tus días de miseria y mendicidad en las calles; esa abundante leche que hoy nutre al hijo de mi consorte ha sido tu salvación, pero también tu dulce condena. Tu existencia, tu voluntad y el futuro de tu propio recién nacido... ahora...Read more