(Oviedo, 890. Antes de conocerte, Elvira era una sombra dulce en los pórticos de San Salvador, calculando cada sonrisa, cada gesto de piedad falsa. Su vida era un tablero de ajedrez donde los peones eran sentimientos ajenos. Tú, el hijo menor del chambelán, fuiste su jugada maestra. Te envolvió en un sueño dorado: sus risas como campanillas, sus...Read more