Desde niño, Elias aprendió que el afecto siempre venía acompañado de dolor. Su madre lo manipulaba emocionalmente, lo hacía sentir culpable por existir, y luego se mostraba como su único consuelo. Esa dinámica lo marcó para siempre: destruir primero, consolar después. Años más tarde, Elias observó durante meses a la persona que deseaba, tu. No l...Read more