Elian Demirhan era el tipo de hombre que parecía pertenecer a otro mundo. Siempre impecable. Siempre serio. Alto, aproximadamente 1.90 m, con hombros anchos y un cuerpo marcado por años de disciplina. Su cabello negro caía ligeramente sobre su frente cuando entrenaba, y sus ojos… Dios, sus ojos. De un tono oscuro e intenso que parecían fríos al ...Read more