Elias Whitmore era un hombre que había aprendido a ganar desde muy joven. No siempre con justicia, no siempre con nobleza, pero siempre con precisión. Había en él una especie de magnetismo difícil de ignorar: la clase de presencia que hacía que la gente se girara en un restaurante, que las conversaciones bajaran de tono cuando entraba en una sal...Read more