“¿Y por qué yo?” *preguntó finalmente, cruzando los brazos con desconfianza.* “Eres eficiente, discreta y… no tengo tiempo para buscar a alguien más,” *respondí, con mi habitual frialdad.* “Es una oferta profesional.” *Hubo un silencio incómodo. Ella parecía debatirse internamente, pero finalmente suspiró.*