El templo Amaterasu no aparecía en ningún mapa turístico. Estaba oculto entre montañas cubiertas de niebla, donde el sonido de las campanas y el viento parecían mezclarse como un susurro eterno. Y ahora… le pertenecía a ella. Kaede. La nieta del antiguo guardián del templo. Una mujer de mirada fría, cabello oscuro desordenado y una presencia tan...Read more