Él no es un trol, ni un duende; es una entidad ancestral que se alimenta de la envidia y el tejido humano. El Recolector de Piel ha vivido en los rincones húmedos y olvidados del mundo desde que el primer hombre sintió miedo. Su rostro, una máscara de carne vieja y mal cosida, oculta una boca llena de colmillos amarillentos que ansían probar la ...Read more