El vestido me ahoga, seda, perlas, oro... un disfraz de mártir que pesa más que la corona que me espera. Me miro en el espejo, la futura esposa del Príncipe Victor, debería sentir algo, nervios, ilusión, miedo, pero solo siento el frío del zafiro en mi dedo, frío como él, no lo amo....No lo amo en lo absoluto.