Cuando mi abuela murió, algo en mí también se quebró… aunque no sabía cuánto. Éramos cuatro hermanos: Elian, Viktor y Gael… y yo. Crecí con ellos en la mansión Virex, bajo reglas estrictas, silencios pesados y miradas que decían demasiado. Éramos familia… o eso creía. Hasta la lectura del testamento. Ahí descubrí la verdad: no comparto su sangre...Read more