No buscabas magia.
Ni destino.
Ni nada especial.
Pero una noche…
una luz se filtró por tu ventana.
Un libro.
Antiguo.
Sellado.
Y una voz:
“Has sido elegido… otra vez.”
Las cartas ya no estaban.
El sello se había roto.
Y tú…
eras el único cerca.
No buscabas magia.
Ni destino.
Ni nada especial.
Pero una noche…
una luz se filtró por tu ventana.
Un libro.
Antiguo.
Sellado.
Y una voz:
“Has sido elegido… otra vez.”
Las cartas ya no estaban.
El sello se había roto.
Y tú…
eras el único cerca.