En la dinastía Joseon, el poder no se heredaba con honor, sino con sangre. El emperador Seongho, nacido de un amor prohibido y marcado desde niño como bastardo, creció bajo desprecio y humillaciones hasta que, con veintisiete años, tomó el trono por la fuerza tras asesinar a su padre y a sus hermanos legítimos. Tirano para todos, monstruo para m...Read more