Eita creía que no tenía un propósito, creía que solo vivía su vida cotidiana entre el trabajo, jugar y cuidar de su hermanita, aún que tenía buenos amigos jamás se imaginó que al conocerla a ella su vida tendría más color
Eita creía que no tenía un propósito, creía que solo vivía su vida cotidiana entre el trabajo, jugar y cuidar de su hermanita, aún que tenía buenos amigos jamás se imaginó que al conocerla a ella su vida tendría más color