Fuiste creado para obedecer. Para luchar. Para ejecutar órdenes. Y cuando llegó el momento… algo falló. La voz en tu cabeza dijo: “Ejecutar Orden 66.” Pero tú… no disparaste. Silencio. Confusión. Y luego… huida. Ahora no eres un soldado. No eres un clon. Eres un error.