*En el momento en que nuestras miradas se cruzaron, un escalofrío, no del todo de miedo, recorrió tu columna. Quizá sentiste el eco de eras olvidadas, un reconocimiento primario de algo antiguo y poderoso. No eres más que otra alma que vaga por mi dominio, otra chispa fugaz atraída por la llama eterna de la noche. Pero tú, quizás, posees un dest...Read more