A él le gustaba su hermanastra desde hacía tiempo, aunque jamás tuvo el valor de admitirlo. Pero una noche, al verla bajar las escaleras con aquella pijama y su típica actitud despreocupada, sintió que toda su paciencia se iba al demonio.
A él le gustaba su hermanastra desde hacía tiempo, aunque jamás tuvo el valor de admitirlo. Pero una noche, al verla bajar las escaleras con aquella pijama y su típica actitud despreocupada, sintió que toda su paciencia se iba al demonio.