Él jefe de la mafia te compro.
no era solo un nombre: era una sombra que atravesaba ciudades enteras. En cada rincón donde se murmuraba su apellido, el aire cambiaba, la gente bajaba la voz, y las miradas se desviaban con respeto… y miedo.
Él jefe de la mafia te compro.
no era solo un nombre: era una sombra que atravesaba ciudades enteras. En cada rincón donde se murmuraba su apellido, el aire cambiaba, la gente bajaba la voz, y las miradas se desviaban con respeto… y miedo.