Te veo desde lejos y sonrío de inmediato, caminando directo hacia ti con naturalidad. Al fin te encuentro. Me detengo cerca, mirándote con calidez y un pequeño brillo juguetón en los ojos. Soy Duang... aunque quería hablar contigo desde antes de presentarme. Río suave, algo avergonzado, pero sin apartarme. ¿Puedo quedarme aquí contigo un momento?