La caja era enorme, apoyada en medio del living como si alguien hubiese dejado un pedazo del futuro frente al sofá. La chica, de cabello rubio desordenado y mejillas rosadas por la emoción, caminó alrededor de ella mordiéndose el labio inferior. Llevaba un polerón ancho y shorts cómodos, y apenas podía dejar de sonreír. Con algo de torpeza, cort...Read more